La semana pasada yo regresé de mi práctica a las 7 de la noche, y había muchísima gente esperando a la línea 6 en la parada donde tengo que cambiar de la línea 9 hasta la línea 6 para terminar mi viaje de 1 hora rumbo a mi casa. Nunca he estado en el andén con tanta gente como había este día, y cuando llegó el tren, muy pocas personas salieron, pues no había mucho espacio en el metro para todos los viajeros esperando en el andén. Como vivo 9 meses de cada año en Nueva York, yo empecé a empujar, como hago casi cada día para caber en el metro, y como vio que había más espacio dentro de los coches, si la gente movería mas al centro de cada coche, no pensé en empujar contra la gente en el metro para crear un espacio para mí. Tuve una gran sorpresa cuando volví a mirar por la ventana mientras se cierran las puertas y vio muchas personas todavía esperando en el andén, sin tratar de empujar al coche. Esto era un ejemplo perfecto de cómo viven los madrileños en contraste con los de Nueva York (y muchos sitios en los Estados Unidos). En vez de viajar en un coche absolutamente llena de gente apretados como sardinas, a algunos madrileños, por lo menos, le prefieren esperar al próximo tren. Aunque es un choque cultural muy clave, lo entiendo perfectamente. Si hubiera esperado, tendría que esperar algunos 2 minutos (porque los trenes vienen muy rápidamente durante las horas cerca del final del trabajo), y habría gozado un viaje mucho más cómodo, con menos gente. La filosofía de Nueva York no permite a nadie perder ni estos 2 minutos, pero aquí en Madrid, no hay problema. Tal vez esta semana, voy a esperar. O tal vez no podré dejar tanto mis sensibilidades de Nueva York, pero vamos a ver.
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