Publicidad:
La Coctelera

Las Aventuras de una Peliroja en Madrid

Pensamientos y preguntas sobre lo que me pasa en el capital de España durante la primavera de 2006.

8 Febrero 2006

Mi primer miedo en Madrid

Yo he vivido toda mi vida en una ciudad. Nací en el centro de Filadelfia y solamente he mudado una vez, 2 bloques dentro del mismo barrio en la misma calle. Cuando no estoy en Madrid, vivo en Nueva York, el rey de ciudades. Me considero como una chica de la ciudad, con toda la inteligencia que debe tener alguien que vive en una ciudad grande. Casi nunca tengo miedo de nada ni nadie en Nueva York (hombre, la primera vez que tenía miedo en Nueva York fue el semestre pasado, cuando estuve en mi bicicleta, sola, al lado del Río Hudson, a las 4:30 de la mañana … hay un cuento, pero es para otra bitácoras). Claro que nunca tengo miedo en Madrid (el idioma no me da miedo, y ya sé la mayoría de las calles de no debo frecuentar). Pero anoche, sí tenía mi primer sentimiento de miedo en Madrid.
La oficina donde tengo mi práctica es al norte de la ciudad, en Mirasierra, fuera de la M-30. Para llegar allí, tomo el metro 6 al número 9, dirección Herrera Oria, a la última parada. Trabajo en la oficina las tardes de martes y jueves, de las 4 hasta las 7, pues cuando llega a las cuatro, todavía hay sol, pero ya es oscuro cuando salgo a las 7. Cuando salgo del metro, tengo que subir 4 escalones y caminar un poco para salir de la estación del metro, y después caminar unos 5 o 6 minutos para llegar a la calle de la oficina. Anoche, salí de la oficina a las 7, como siempre, y caminé hasta la estación del metro, y estaba feliz porque había más gente que hay normalmente en el camino a la estación (tengo que escoger entre caminar por un camino de tierra, dentro de los árboles, y caminar en un camino de cemento, al lado de una carretera – por la noche siempre escojo la carretera porque hay más luz). Cuando llegué a la boca de la estación, 2 hombres corrieron bajo las escaleras, empujándome un poco mientras corrían. No había nadie entrando a la estación conmigo, y puse la mano tras mi bolsa para cuidarlo bien. Cuando llegué a la parte donde se tiene que poner el billete del metro, los dos hombres estaban mirándome mientras saltaron sobre las máquinas y entraron al metro. Yo puse mi abono seguramente en mi bolsa antes de continuar, y veía a los dos hombres mirando por las cajas fijadas a las paredes, que yo pensaba que fueron antes para cigarrillos, y tal vez ellos estaban buscando cigarrillos, pero pusieron las manos al fondo de cada uno, en cada plataforma que hay al fondo de cada de los 4 escalones, buscando algo. Todavía no había nadie en el metro sin yo y estos dos hombres, y el sentido del miedo crecía un poco. Si ellos me hubieran pegado y robado, no habría nadie allí para ayudarme, ni, hasta la llegada del próximo tren, oír mis gritos para ayuda. Continué caminando con autoridad, asegurándome de que sabía donde estaban los dos hombres en cada momento, pero con cuidado de no mirarles. Por fin, después de los 4 escalones, llegué al andén y había unos hombres esperando al metro también, y se me fue el miedo.
No sé porque, dado que estos hombres entraron al metro antes de yo, no esperé unos minutos hasta que llegara otra persona, para evitar ser allí en el metro con ellos sola. Tal vez quería probar la inteligencia de la calle que tengo, o mi dureza o algo así, pero cuando pienso en estos eventos, es claro que debía haber esperado a otra persona, y podría haber evitado este sentido de miedo.
A lo mejor, no va a efectuar mi vida en la calle – todavía tengo el alma de una chica de la calle.

servido por carolinaenlaciudad 1 comentario compártelo

1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Lena

Lena dijo

Puede que esos chicos hayan estado buscando algo. A veces los carteristas después de sacar el dinero de una cartera la tiran en la papelera. Incluso puede que hayan estado buscando alguna billetera que o uno de sus amigos dejó a propósito para que ellos recogieran después. En el futuro lo mejor es esperar a que bajen más personas o hablar con los trabajadores del metro que estén en la taquilla, si los hay. También en caso de necesidad urgente, en las paredes de los metros, especialmente en los andenes, hay unos intercomunicadores amarillos que puedes utilizar para hablar con los trabajadores de la estación y pedir ayuda.
Muy buena tu bitácora, reflexiones excelentes!
Lena

9 Febrero 2006 | 02:56 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de carolinaenlaciudad

Las Aventuras de una Peliroja en Madrid

ver perfil »
contacto »
Soy Carolina, peliroja, estudiante, obsesionada con los deportes. Estoy estudiando en Madrid hasta el Mayo, y intento aprovecharme del tiempo que tengo.

Fotos

carolinaenlaciudad todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Categorías

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera