Fui a la sinagoga la fin de semana pasada para los servicios de la madrugada del sábado, pero no sabía que la sinagoga (la única que hay dentro de la ciudad de Madrid) fuera ortodoxo, pues me senté en el nivel de los hombres sin darme cuenta de lo que había hecho, y el rabbi tenía que decirme que tenía que moverme hacia arriba, y sentarme en el balcón. Esta era una experiencia en si, pero lo que me impresionó para el propuesto de estas bitácoras era el sentido de la comunidad que hay dentro de la sinagoga. Una mujer me presunto a todos sus amigos de la sinagoga, y me invitó a su casa para tomar la comida de Shabbat (pero no podía venir por el cumpleaños de la señora) y sobre todo era genial y graciosa, y entendía perfectamente porque estaba confundida con el sistema anticuada en esta sinagoga tzefardic (yo soy ashkenazic, pues tenía mas problemas con tratar de entender el servicio, además de el leguaje español y hebreo). Yo sé que hay un sentido de comunidad fuerte en casi cada sinagoga, pero lo que me sentí allí me chocó por la fuerza que tenía, y yo quería saber si tiene algo que ver con el sentido de la comunidad que hay en Madrid, también. La comunidad no tiene nada que ver con un sentido de orgullo para el país de España, como aprendemos en la clase de ciencia política, sino que viene más del amor entre la familia, los amigos, y el barrio. Yo pienso que la comunidad que han construido en esta sinagoga no es típica de las sinagogas en los Estados Unidos porque ha sido enfusado con el sentido de la comunidad que existe en Madrid, que falta en los EEUU, aunque las religiones hacen algo para colocarlo en la vida de la gente que tienen una vida religiosa. Aunque me sentí muy incomoda en el ambiente ortodoxo de esta sinagoga, me sentí muy cómoda con la gente que son miembros allí, aunque solamente podía sentarme con las mujeres.
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